Los centros de transformación, las torres de alta tensión, las antenas de telefonía celular, los teléfonos móviles y los dispositivos de tecnología Wi-Fi son potencialmente peligrosos para la salud. Pueden causar numerosas patologías, en muchos casos graves, incluso cáncer. Y son especialmente peligrosas en el caso de los niños y adolescentes. La comunidad científica lo sabe. Las compañías eléctricas y de telefonía también. Y los Gobiernos. Pero se oculta. Y se miente. Y nadie parece estar dispuesto a hacer nada. Cumplimos con informarles. Ninguno de nuestros lectores podrá decir que no estaba advertido.
